SCHOTT solutions n° 1/2013 > Diseño de museos

Foto : SCHOTT/Ü.Kuzoluk

Vitrinas del amor


El “Museo de la Inocencia” de Estambul es considerado el primer diario de un amor que realmente se puede recorrer. Los objetos de la novela del mismo título son presentados en vitrinas realizadas con vidrio antirreflectante AMIRAN®.


Oliver Frederik Hahr

¿No es en sí  el objetivo de las novelas y de los museos contar nuestros recuerdos de la forma más sincera posible y trans­formar así nuestra felicidad en la felicidad de otros? Orhan Pamuk, el premio Nobel de literatura turco plantea esta pregunta en su novela “El museo de la inocencia”, publicada en  2008 y traducida ya a más de 20 idiomas. Su respuesta es una obra integral del arte del relato hecha arquitectura, que ha encontrado en el corazón de ­Estambul un espacio donde residir.

Aquí se funden la ficción y la realidad. La casa hecha museo es en la novela el escenario más importante de una historia de amor clandestino, en la que Kemal se convierte en un coleccionista ­obsesivo de cosas que le recuerdan a su amada, Füsun. Es al mismo tiempo un relato de la sociedad del Estambul de los años 70, ­dividida entre el liberalismo occidental y la tradición turca, que el ­museo intenta reconciliar – como un lugar de la inocencia.

Vitrinas para cada uno de los 83 capítulos


La estrecha casa roja, que data de 1897, está ubicada en la calle  Cukur­cuma, al sur de la famosa plaza Taksim. Aquí se puede descubrir, desde la planta baja hasta la tercera planta, la historia de Kemal y Füsun. Cada una de las 83 vitrinas diseñadas individualmente muestra, perfectamente visible tras el vidrio AMIRAN® de SCHOTT, que lleva por ambas caras un recubrimiento antirreflectante, un collage artísticamente diseñado de sonidos y objetos que desempeñan un papel en el capítulo respectivo del libro. “Este ­vidrio antirreflectante protege de forma casi invisible los objetos expuestos”, explica Matthias Anton, Director de Ventas en ­SCHOTT. “Gracias a su resistente recubrimiento de alta tecnología, deja pasar libremente hasta el 98% de la luz sin producir reflejos. Esto es importante en el caso de las vitrinas, porque a un lado y otro del vidrio reinan condiciones de iluminación muy distintas”, agrega. SCHOTT ha suministrado para las vitrinas diseñadas a medida del Museo de la Inocencia diferentes tamaños de vidrio, que van desde 35 x 22 cm hasta 289 x 121.

Orhan Pamuk trabajó durante dos años en la concepción de la exposición junto con Sunder-Plassmann Architekten, de Kappeln, Alemania, expertos en museos alojados en edificios antiguos. ­“Sigue siendo el museo de Orhan Pamuk. Hemos diseñado juntos las vitrinas, la iluminación y las áreas de exposición, pero él ha ­aportado todo el contenido”, explica Brigitte Sunder-Plassmann, que ayudó a materializar la visión del autor junto con artistas de Estambul como Murat Özelmaz. “Los museos son una invención occidental, surgida del orgullo por la propia cultura”, explicó ­Pamuk a un periodista en  2008. Como en la novela, en la que Kemal recupera su autoestima al convertirse en el conservador de un museo en lugar de un fetichista, el Museo de la Inocencia ­presentará  una colección de cultura cotidiana turca integrada de forma singular en el monumento a una gran historia de amor. <
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